La ciudad más antigua de Holanda está situada a lo largo de anchos ríos. Miles de monumentos, puertos históricos y un ambiente fantástico. Pasea o navega por la ciudad, visita la iglesia De Grote Kerk y El Monasterio (Het Hof), deambula por el museo ‘Huis van Gijn’, admira las obras de arte y las antigüedades en las muchísimas tiendas y conoce a los maestros holandeses de la pintura en el Museo de Dordrecht.
Durante la Edad Media, gracias a su situación estratégica en un cruce de ríos, la ciudad de Dordrecht pudo desarrollarse hasta convertirse en una próspera ciudad mercantil. El dinámico comercio de madera, grano y vino atrajo a comerciantes y artesanos desde muy lejos de las fronteras de la ciudad. Aún se percibe la riqueza del pasado paseando por los puertos del centro, los monumentos, las calles sinuosas y al lado de los ríos de la ciudad. No hay que perderse una visita a la iglesia De Grote Kerk, una visita a la tan ponderada colección del Museo de Dordrecht, observar los interiores maravillosos de la antigua residencia oficial ‘Huis van Gijn’ y el monasterio de los agustinos del siglo XIII ‘Het Hof’.
Es aconsejable descubrir la ciudad de Dordrecht a pie. Por ejemplo, sigue la ruta ‘Rondje Dordt’, un paseo señalizado a lo largo de los puertos del centro, los monumentos, importantes lugares históricos y calles comerciales tentadoras. Con un silencioso barco electrónico puedes navegar por los puertos antiguos, a lo largo de las casas que fueron construidas sobre el agua y bajo los tenebrosos puentes. Si vas en bicicleta, podrías combinar fácilmente la visita de la ciudad con un paseo por la belleza natural del parque nacional ‘De Biesbosch’.
Dordrecht es una ciudad histórica con innumerables monumentos, puertos interiores, museos y calles comerciales. ¿No es hora ya de disfrutar de un fin de semana en Dordrecht?