El museo Frans Hals de Haarlem

Ulrike Grafberger, martes 5 de marzo de 2013, 427 Visitas

El museo Frans Hals de Haarlem

Visitar un museo no es precisamente el pasatiempo favorito de todo el mundo. Pero puede que cambies de opinión mientras paseas por las salas del museo Frans Hals. ¿Por qué? Sigue leyendo y encontrarás varias razones... En primer lugar, Haarlem es una de las ciudades más bonitas de Holanda. Sus singulares mansiones a lo largo de los canales, sus blancos puentes levadizos y su animada Plaza del Mercado merecen por sí solos una visita. Además, la calle en la que está situado el museo es realmente preciosa; las estrechas casas con tejados a dos aguas e idílicos patios te permiten imaginar cómo vivían sus habitantes hace cientos de años. ¡Incluso yo me mudaría allí! Y el nombre de la calle también es especial. ¿Cuánta gente puede presumir hoy de vivir en la Groot Heiligland, la Gran Tierra Prometida? La sensación es de estar en un lugar especial, privilegiado.

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Visitar un museo no es precisamente el pasatiempo favorito de todo el mundo. Pero puede que cambies de opinión mientras paseas por las salas del museo Frans Hals. ¿Por qué? Sigue leyendo y encontrarás varias razones...

En primer lugar, Haarlem es una de las ciudades más bonitas de Holanda. Sus singulares mansiones a lo largo de los canales, sus blancos puentes levadizos y su animada Plaza del Mercado merecen por sí solos una visita. Además, la calle en la que está situado el museo es realmente preciosa; las estrechas casas con tejados a dos aguas e idílicos patios te permiten imaginar cómo vivían sus habitantes hace cientos de años. ¡Incluso yo me mudaría allí! Y el nombre de la calle también es especial. ¿Cuánta gente puede presumir hoy de vivir en la Groot Heiligland, la Gran Tierra Prometida? La sensación es de estar en un lugar especial, privilegiado.

Ancianos en la Tierra Prometida

Pero volvamos al museo Frans Hals. No sólo está en la Groot Heiligland, sino también en un edificio histórico del siglo 17, la Oudemannehuis (“casa de los ancianos“). Efectivamente, en los siglos 17 y 18 esto era un asilo para ancianos. Y no se vivía mal. El verde patio interior era ideal para reunirse con los amigos, fumarse una pipa y tomarse unas cervezas (pero no más de dos, según las normas de la casa). Las mujeres vivían en otro edificio.

Antes se creía que Frans Hals también residió en este asilo en su vejez, ya que los monumentales retratos de los regentes (hombres y mujeres) del asilo son unas de sus obras más famosas. Pero no fue así. Sencillamente, y según la mentalidad de la época, los pintores retrataban a los más ricos y famosos de la ciudad. Y en Haarlem los había a montones.

Pintor de famosos

En los monumentales lienzos que cuelgan en el museo Frans Hals no sólo están retratados estos regentes (los ciudadanos acomodados que regían el asilo y otras instituciones), sino también otros famosos de la Edad de Oro holandesa que dieron fama y prosperidad a la ciudad de Haarlem. Entre las obras más famosas de Frans Hals están los retratos de grupo (tan monumentales como los otros) de los oficiales del Gremio de Haarlem. Frans Hals inmortalizó en cinco cuadros a 68 oficiales y suboficiales. Cada uno de estos hombres, vestidos de negro y con blancas gorgueras, tenía que pagar varios florines para poder aparecer en el retrato. Y en uno de los cuadros, Frans Hals se inmortalizó también a sí mismo.

Frans Hals necesitaba todos los florines que pudiera conseguir, porque tuvo un total de 14 hijos de dos esposas sucesivas y estaba siempre falto de dinero. Su importancia como uno de los pintores más famosos de Holanda (comparable con Rembrandt y Vermeer) no fue reconocida hasta después de su muerte. Ya era conocido en vida, pero siempre estaba sin blanca. ¿Pudo el pintor pagarse las exquisiteces que se servían en el siglo 17 en las mesas de la clase alta? Las obras del museo Frans Hals ofrecen una clara imagen del modo de vida en la Edad de Oro: jarras de peltre, aceitunas, queso añejo de Gouda, arenque ahumado y ostras. ¡La alta sociedad vivía ciertamente bien en aquella época!

Pinceladas indómitas y un poderoso referente

Frans Hals está considerado como el primer “artista moderno“, por sus potentes y vigorosas pinceladas. A diferencia de sus contemporáneos, que acumulaban delicadamente sus pinceladas, Frans Hals (1582-1666) pintaba con un estilo libre y vivo. Casi parece que las personas que aparecen en sus cuadros estén moviéndose.

Este extraordinario estilo pictórico se fue extendiendo, y cientos de años después Claude Monet y Eduard Manet visitaron también Haarlem para admirar las obras de Frans Hals. Y si estos famosos pintores encontraron tiempo para venir a Haarlem, tú no tienes ninguna excusa para no acercarte al museo Frans Hals cuando pases por la ciudad...

Dirección:
Museo Frans Hals, Groot Heiligland 62, Haarlem

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