La tradición patinadora de Holanda

Ulrike Grafberger, martes 5 de marzo de 2013, 551 Visitas

La tradición patinadora de Holanda

Es extraño: en un país conocido por su clima oceánico y los inviernos suaves asociados al mismo, el patinaje sobre hielo es uno de los deportes más populares. Aunque los holandeses se conforman si hace falta con pistas de hielo artificial, lo que más les gusta es patinar en hielo natural: en acequias, lagos y estanques, y ríos y canales congelados. ¿Y de dónde viene este amor por el hielo y las cuchillas? Me pongo a investigar, y descubro que existe incluso un schaatshistoricus en Holanda, un historiador cuya especialidad es la Historia del Patinaje sobre hielo. Su nombre es Marnix Koolhaas, quien tiene la amabilidad de informarme al respecto.

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Es extraño: en un país conocido por su clima oceánico y los inviernos suaves asociados al mismo, el patinaje sobre hielo es uno de los deportes más populares. Aunque los holandeses se conforman si hace falta con pistas de hielo artificial, lo que más les gusta es patinar en hielo natural: en acequias, lagos y estanques, y ríos y canales congelados.

¿Y de dónde viene este amor por el hielo y las cuchillas? Me pongo a investigar, y descubro que existe incluso un schaatshistoricus en Holanda, un historiador cuya especialidad es la Historia del Patinaje sobre hielo. Su nombre es Marnix Koolhaas, quien tiene la amabilidad de informarme al respecto.

Patinaje sobre hielo como pasatiempo popular

Según Marnix Koolhaas, una de las razones del entusiasmo de los holandeses por el patinaje sobre hielo hay que buscarla en la Reforma. “Cuando el Calvinismo empezó a extenderse en Holanda en el siglo 16 se abolieron muchas festividades católicas, incluido el Carnaval. El patinaje vino a suplir la desaparición de estas celebraciones. La gente se sentía libre e independiente sobre el hielo, y por un tiempo escapaban a las estrictas normas y leyes que regían sus vidas. Las festividades empezaron entonces a celebrarse sobre el hielo”.

Marnix me contó algo más: “En Holanda existía lo que se conocía como verzuiling, la “compartimentación” de la sociedad: categorizar a los ciudadanos en compartimentos separados. Tanto la vida social como la privada se desarrollaban en el compartimento propio de cada persona (protestante, católico, social-demócrata o liberal). Ésta es la razón de que, aún hoy, exista un club de fútbol católico en Ámsterdam. Lo único que no se compartimentó nunca fue el patinaje. Sobre el hielo todos eran iguales, independientemente de la comunidad religiosa o el partido político al que pertenecieran. Así que tampoco existe ningún club de patinaje católico, por ejemplo”. Mientras patinas en el hielo te diviertes y te sientes libre... Tiene sentido. Pero hay otra razón por la que los holandeses llevan el patinaje en la sangre. Además de hacer piruetas, con los patines también puedes recorrer largas distancias.

A ver a los abuelos con el palo de la fregona

¿Por qué el patinaje sobre hielo juega un papel tan importante en Holanda? Mi suegra es frisia, no de Frisia Oriental, sino frisia holandesa. Y algo sabe de esto, la verdad, porque la famosa Carrera de las Once Ciudades, una carrera de patinaje sobre hielo que atraviesa once ciudades frisias, pasaba más o menos por delante de su puerta. Una vez me contó la siguiente historia de su niñez: “En cuanto aprendíamos a andar, nos ponían en el hielo. En aquellos tiempos todavía teníamos los antiguos patines de madera con una cuchilla de hierro. Era muy importante que aprendiéramos a movernos sobre el hielo. En casa sólo había una bicicleta, y cuando queríamos visitar a la familia a veces teníamos que recorrer distancias de hasta 5 kilómetros. Es un viaje muy largo, especialmente para un niño. Cuando yo tenía 6 años, en invierno solíamos ir a ver a mis abuelos patinando por un canal helado. Mis padres le quitaban el mocho a la fregona de manera que sólo quedara el palo, y emprendíamos el viaje. Mis padres iban delante llevando un extremo del palo, y yo me sujetaba al otro extremo. Cuando ya no podía patinar más, simplemente dejaba que me llevaran tirando de mí”.

“Cuando hiela, los holandeses y los frisios se deshielan”

Marnix confirma la historia de mi suegra:
“El invierno, con la congelación de las vías fluviales del país, proporcionaba una auténtica sensación de libertad a todos aquellos que no disponían de un caballo o un barco velero para desplazarse”.
La vida social y los encuentros con la familia florecían realmente en Holanda cuando la Naturaleza comenzaba su hibernación.

¿Y hoy en día? Cuando ves a los holandeses patinando, se les nota en la cara: diversión y libertad en estado puro. Incluso los niños más pequeños salen a patinar. Y quién sabe: tal vez cuando vuelva el invierno podremos ir a ver a la abuela deslizándonos por el hielo.

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