Tompoes

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Tompoes

El tompoes es un pastelito tradicional holandés que se sirve a menudo con el café de la tarde o en fiestas como p.ej. los cumpleaños. Es similar a lo que en los EE. UU. se conoce como Napoleon, Napoleonbakelse en Suecia y Finlandia, y la torta Napoleon en Noruega y Dinamarca. En Holanda y Bélgica se le llama tompoes o tompouce.

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El tompoes es un pastelito tradicional holandés que se sirve a menudo con el café de la tarde o en fiestas como p.ej. los cumpleaños. Es similar a lo que en los EE. UU. se conoce como Napoleon, Napoleonbakelse en Suecia y Finlandia, y la torta Napoleon en Noruega y Dinamarca. En Holanda y Bélgica se le llama tompoes o tompouce.

Lo que diferencia a la variedad holandesa es el glaseado de color rosa claro (que en el día del Rey es de color naranja), y a menudo se lleva una franja blanca de nata montada. Es un pastelito muy popular y, como es típico del sentido del humor holandés, lo suelen servir cuando se visita a la familia política por primera vez o cuando quieren causar buena impresión; entonces, el reto consiste en tener que comerse un pastelito que se deshace al primer mordisco.

Tanto el tompoes como el Bossche Bol son dos de los pastelitos que resultan más incómodos de comer, tanto con las manos como con cubiertos, sin dejarlo todo hecho un desastre. Pero si te encuentras en una situación en la que no importan los modales, la manera más fácil de comerte esta delicia es sostenerlo bien por la capa de abajo, entre el pulgar y el índice, y entonces atacar, mordisco a mordisco, empezando por el lado más estrecho.

Tompoes

  • 250 ml de leche
  • 1 vaina de vainilla (o 1 cucharada de aroma de vainilla)
  • 2 yemas de huevo
  • 4 cucharadas de azúcar
  • 4 cucharadas de harina
  • una pizca de sal
  • 1 lámina de pasta de hojaldre
  • 1 huevo batido
  • 3 cucharadas de azúcar en polvo o azúcar glas
  • 2 cucharaditas de leche
  • 1 gota de colorante rojo alimentario o jugo de grosella

Calentar la leche, añadir la vaina de vainilla y remover durante 15 minutos. Mezclar las yemas de huevo con el azúcar, la sal y una cucharada de harina. Remover hasta que quede una pasta cremosa.

Sacar la vaina de vainilla de la leche, abrirla, añadir las semillas (o la esencia de vainilla) a la leche) y remover. Añadir dos cucharadas de la leche caliente a la mezcla con la yema de huevo y luego mezclar el resto de la harina. Agregar con cuidado toda esta mezcla a la leche caliente en la cazuela, poner a fuego lento y remover hasta formar una masa espesa. Retirar del fuego y tapar con plástico para evitar que se forme una película fina encima al enfriarse.

Calentar el horno a 200ºC. Pulverizar con el espray de cocina una hoja de papel para hornear o un molde. Cortar la lámina de pasta de hojaldre en 4 rectángulos iguales y colocar sobre la hoja de papel. Untar por encima con el huevo batido, pinchar la pasta con un tenedor y hornear durante quince minutos o hasta que esté dorada. Sacar del horno, sin quemarse los dedos, y separar enseguida pero con cuidado la parte de arriba del hojaldre. Poner las 8 mitades sobre una rejilla para enfriar.

Mezclar el azúcar en polvo con la leche y el colorante rojo hasta formar un glaseado espeso.
Coger una mitad de debajo y extender por encima la crema de vainilla ya fría. Cubrir con la otra mitad correspondiente que tiene glaseado por encima. Al terminar los cuatro pastelitos, esparcir con cuidado el glaseado rosa por encima. Dejar secar y ¡a comer!

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