Un paseo por la playa de Scheveningen

Ulrike Grafberger, martes 16 de abril de 2013, 1082 Visitas

Un paseo por la playa de Scheveningen

¿Lo has intentado ya? Primero tienes que “lekker uitwaaien”, o lo que es lo mismo, tomar un poco el aire en la playa, y luego ir al puerto a comer algo de pescado.

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Yo soy del sur de Alemania, así que cuando hay tormenta lo que más me gusta es quedarme tumbada en el sofá leyendo un buen libro. Pero los holandeses prefieren irse a la playa a tomar el aire (“lekker uitwaaien”). Algo que no es para mí en absoluto, porque lo de “uitwaaien” (tomar el aire) lo que quiere decir en realidad es pasearse por la playa con un viento de fuerza 6, por lo menos, y arena volando por todas partes. Así que eso de “Uitwaaien” es nada más y nada menos que el viento soplándote con toda su fuerza en la cara.

Exfoliación playera gratuita

Un frío y tormentoso domingo con un viento de fuerza 9 me convencieron para ir a la playa de Scheveningen. Yo pensaba que a nadie más se le habría ocurrido salir a pasear entre el viento levantando las olas y la arena, pero estaba muy equivocada. Había una auténtica muchedumbre de gente en la playa, deseosos de sentir el viento en la cara. ¿Qué supone tener un viento de fuerza 9? Pues que estar parado es difícil, y caminar contra un viento de 75 km por hora, bastante incómodo. ¡Eso sí, por el mismo precio consigues también una exfoliación facial gratis y unas mejillas y una nariz bien coloraditas!

Así que empezamos a pasear como valientes contra el viento. Con arena en los ojos, entre los dientes, en el pelo y en las orejas. Y espuma volando por todas partes. ¡Aunque tengo que admitir que “el aire” lo tomé, vaya que sí!

Un chocolate calentito

Pero lo más agradable de semejante paseo playero es entrar luego en calor. Lo mejor, claro, es cuando los chiringuitos de la playa están abiertos, entre marzo y octubre. Y cuando la tormenta ruge fuera, la taza de Chocomel (el chocolatito de los holandeses) sabe especialmente bien. Para cualquiera que prefiera retirarse a zonas más tranquilas, le recomiendo los siguientes restaurantes del puerto de Scheveningen: En Simonis (Visafslagweg 20) tienen pescado fresco del día, aunque no es un restaurante muy apropiado para una cena romántica para dos, sino una enorme lonja donde te llaman por los altavoces para que vayas a recoger tu plato. A pesar de todo, no hay como Scheveningen para comer pescado realmente fresco, y relativamente barato, además.

Cerveza recién hecha y buen vino

Si prefieres disfrutar de un elegante menú de varias estrellas (con el pescado más rico y fresco, naturalmente) en Mero’s (Vissershavensweg 61e, en el primer puerto) estás en buenas manos. Si en Simonis el servicio es más “casero”, aquí te atienden camareros experimentados y encantadores. Sirven vinos que complementan el pescado a la perfección, aunque también hay platos deliciosos para los vegetarianos y los aficionados a la carne. ¿Te conformas con una cerveza y unas “bitterballen”, las croquetitas holandesas? Pues tengo una sorpresa para ti: el puerto de Scheveningen fabrica su propia cerveza. Producen nada menos que 14 tipos de cerveza distintos a lo largo del año, con el agua más pura filtrada por las dunas, aunque no siempre están todas disponibles. Las clásicas son “Frisse Wind” y “Schevenings Triple”. El paraíso de los aficionados a la cerveza es Brouwcafé (Doctor Lelykade 28), en el segundo puerto de Scheveningen, con una fantástica panorámica de los barcos.

Así que la próxima vez que haya tormenta, vete primero a tomar el aire (“uitwaaien”) en la playa y luego acércate al puerto a comer pescado. ¡Y disfruta del día a tope!

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