¡Que suene la música!

Marloes Tervoort, viernes 9 de mayo de 2014

Me encanta salir. A cenar, tomarme una copa en un bar, ver exposiciones, ir al teatro. También me gustan los conciertos, pero como buena holandesa prefiero los escenarios más “íntimos”, como el Paradiso (nuestro templo del pop), o el Bitterzoet, donde casi puedes tocar a los artistas.

El Ziggo Dome, por el contrario, es un coloso de cemento para 17.000 personas, en una zona de la ciudad que difícilmente podría calificarse de “íntima”. Cuando mi amiga L me preguntó si quería acompañarla a uno de los primeros conciertos internacionales en el “Dome”, no me sentí muy entusiasmada. Vale, me encanta Pearl Jam. Nostalgia de juventud. Me recuerdan a mis novios melenudos y mis primeras noches de juerga. ¿Pero revivir mi adolescencia entre miles de extraños? No estaba yo muy segura… L. fue sin mí. Y luego me lo contó, totalmente entusiasmada. ¡Había sido extraordinario, la acústica, el espacio! Y Eddie Vedder... Sí, me perdí un concierto único. Y los titulares de los periódicos me hicieron sentir aún peor.

Unas semanas después me encontré con un conocido. Me contó que ahora estaba trabajando en... Ziggo Dome. Es fabuloso, me dijo. Y todas las estrellas parecen estar de acuerdo. Después de agotar las entradas para su primer concierto, Madonna contrató otro que también vendió todo. Según mis colegas del periodismo, George Michael tuvo una actuación “mágica”, y “por fin” había encontrado un escenario que valiera la pena en Ámsterdam.

Mi amigo me preguntó si sabía que hay 120.000 diodos de luz en el exterior de la elegante Caja Negra, como se conoce el edificio. Y que después de Madonna y George Michael han contratado también a Radiohead, Lady Gaga y Sting. Y que si creía que había demasiado jaleo, siempre podía relajarme en el Club Ziggo, o cenar antes en el restaurante BEAT.

He comprado entradas para el concierto de P!nk en el Ziggo Dome. Sólo tenía que hacerme a la idea, ¿vale?

Ziggo Dome, De Passage 100, Ámsterdam