¡Viva la Reina!

Marloes Tervoort, martes 23 de abril de 2013

Una banderita roja, blanca y azul pintada en la mejilla. Una falda anaranjada. La calle llena de gente. Barriles de cerveza en cada esquina. El mercadillo donde la gente vende lo que le sobra. El aroma de la carne asada a la parrilla. La música en las calles. Oh, how I loooooove Koninginnedag!

A veces pienso qué impresión les causará a los turistas esta versión “naranja” del Carnaval de Río. ¿Qué hace toda esta gente aquí? ¿Cómo es que los holandeses, tan tranquilos ellos, de repente se vuelven locos? ¿Y por qué van todos vestidos de anaranjado?

Que no cunda el pánico. Esta locura naranja sólo dura un día al año (a menos que haya un campeonato de fútbol, claro). El 30 de abril los holandeses celebramos el cumpleaños de nuestra reina, porque sí que somos un poco nacionalistas. Además la reina Beatriz ni siquiera cumple años ese día, sino el 31 de enero, pero declaró el último día de abril fiesta nacional en honor de su madre, la reina Juliana. Una buena decisión, porque se está mejor en la calle con la cervecita a finales de abril que a finales de enero.

El Día de la Reina se celebra en todo el país, pero montones de holandeses se desplazan a Ámsterdam para celebrarlo por todo lo alto. Y si antes yo me iba de fiesta por el barrio de Jordaan (con un mercadillo muy majo y unos cafés y un público muy divertidos), en los últimos años me estoy quedando en mi barrio, el Watergraafsmeer. Aquí todavía se respira el ambiente tradicional del Día de la Reina, el mismo que sigue habiendo en muchos pueblos holandeses: juegos, un mercadillo muy agradable, tiovivos, caras pintadas y marionetas para los niños.

Pero todo eso sucede después de la fiesta que se celebra la noche anterior, durante la Noche de la Reina, con una gran cena común en las calles del barrio. También con la susodicha faldita naranja y la banderita pintada en la cara. Con carne asada a la parrilla y cerveza de barril. ¡Por Beatriz! ¡Viva la reina!