Holanda auténtica

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A unos pocos minutos en coche al norte de Ámsterdam encontrarás algunos de los lugares más auténticos de Holanda. Aquí podrás visitar el primer complejo industrial del mundo, el Zaanse Schans, al tiempo que disfrutas del ambiente auténtico de numerosos pueblos entrañables a orillas del IJsselmeer.

El Zaanse Schans

En el Zaanse Schans desconectarás del siglo XXI. Las tradicionales casas de madera de los siglos XVII y XVIII están en su mayoría pintadas de verde y blanco. También son típicas las calles adoquinadas bordeadas de árboles, los molinos situados a orillas del río y los bonitos puentes arqueados que descansan sobre pequeños canales de drenaje. En el ambiente se respira paz y tranquilidad. No obstante, es más que un museo al aire libre, es una comunidad de verdad, un pueblo en el que se vive y se trabaja. 

El Zaanse Schans acoge un sinfín de actividades e iconos culturales, como la fundición de peltre instalada en un encantador salón de té del siglo XVIII, el museo de relojes, una tienda de comestibles tradicional, la casa de un mercader acaudalado que presenta toda una variedad de trajes tradicionales, una quesería, un taller de zuecos y algunos molinos. En conjunto, el Zaanse Schans representa un pedacito auténtico de Holanda.

Pueblos de Holanda del Norte

En la provincia de Holanda del Norte abundan los pueblos característicos a orillas del inmenso lago de agua dulce IJsselmeer. Además de practicar deportes acuáticos e ir a pescar, podrás pasar en bicicleta a lo largo de la costa, donde encontrarás una de las rutas ciclistas más espectaculares de los Países Bajos. Pasarás junto a hermosas ciudades muy ligadas al comercio y que se remontan a 1602, el año en el que se constituyó la Compañía de las Indias Orientales.
La comunidad aislada de la isla de Marken hace poco que se unió al continente, en concreto en 1957, cuando se construyó el dique. La mayoría de los habitantes siguen utilizando los trajes tradicionales y muchas de las casas antiguas fueron construidas en zonas elevadas para que quedaran protegidas de las inundaciones.

Para pasar un día relajado rodeado del paisaje holandés típico, visita Monnickendam. Cerca se encuentra Broek in Waterland, una cautivador pueblecito del siglo XVII rodeado de paisajes estupendos.
Y el folclore de Volendam está más vivo que nunca. Unos de los aspectos más atrayentes de esta zona son los escaparates de la ciudad, donde se exponen trajes típicos, y el pescado fresco, que podrás probar cerca del agradable puerto. Las casas del pueblo no son nada habituales y fueron levantadas sin orden ni concierto. Ten cuidado de no perderte en el laberinto de callejuelas.

Muy cerca se encuentra Edam, que también cuenta con una extensa historia naval, aunque es famosa por el queso al que da nombre. Al igual que en Alkmaar y Gouda, en verano podrás visitar el mercado del queso.

Si quieres revivir la historia de Enkhuizen, visita el Museo del Mar del Sur, al que solo podrás llegar en barco. El museo recrea las casas, las tiendas y los talleres típicos de esta ciudad del antiguo mar del Sur.

El Beemster es el primer pólder de los Países Bajos y figura en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Por último, otros pueblos bonitos de esta zona son Graft y De Rijp.

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