El momento más esperado: la llegada de San Nicolás

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30 de octubre de 2017

El momento más esperado: la llegada de San Nicolás

Sinterklaas (San Nicolás) es la palabra mágica de la Navidad para los niños holandeses. Cada año se celebra en la noche del 5 al 6 de diciembre, pero su llegada a Holanda

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Sinterklaas (San Nicolás) es la palabra mágica de la Navidad para los niños holandeses. Cada año se celebra en la noche del 5 al 6 de diciembre, pero su llegada a Holanda –curiosamente desde España y cada año a una ciudad distinta- se produce a mediados de noviembre; este año será el 18 de noviembre y como es habitual, será un acontecimiento en el país. La televisión nacional graba su llegada en barco a aguas neerlandesas -este año le toca el turno a Dokkum, en la provincia de Friesland- donde le esperan decenas de miles de entusiastas seguidores y donde comenzará un desfile a caballo por las calles de la ciudad seguido de su séquito.

Este obispo bonachón de barbas blancas llega con sus ayudantes, los Zwarte Pieten (Pedros Negros), cuya función principal es repartir golosinas, los tradicionales dulces pepernoten y regalos para los niños que han sido buenos. Pero no hay que pasar por alto un curioso detalle: la ciudad desde donde sale San Nicolás con su barco es Madrid. La razón tiene que ver con una peculiar interpretación de los datos históricos, cuya explicación podría deberse a que los restos del santo reposan en Bari, la ciudad que formaba parte del antiguo reino de las Dos Sicilias, donde el emperador Carlos V más tarde sería rey. Cuando su hijo Felipe II heredó los Países Bajos, España y las Dos Sicilias, el enclave era territorio español y de ahí la confusión de que San Nicolás llegue de España y, por simplificación, de Madrid.

Sinterklaas es también el precursor de Santa Claus, una reinterpretación del mismo santo gordinflón que los holandeses llevaron consigo cuando emigraron a América y al que después modificaron algún que otro detalle como el barco de vapor -que se trasformó en un trineo de renos- o el cuartel general que se mudó de España al Polo Norte.

Además de la llegada en barco a mediados de noviembre, hay otro día clave para San Nicolás: la noche del 5 de diciembre monta en su caballo Amerigo y reparte regalos y golosinas en los zapatos de los niños con la colaboración de sus ayudantes. En la mañana del 6 de diciembre niños (y no tan niños) se levantan disparados para revisar el contenido de sus zapatos y ver si sus sueños se han hecho realidad. Mientras tanto San Nicolás pone rumbo de vuelta a España y los niños le imaginan volviendo a su patria, un lugar mágico como el mismo Sinterklaas.