¿Cómo viven los holandeses?

Ulrike Grafberger, jueves 11 de abril de 2013, 5401 Visitas

¿Cómo viven los holandeses?

Para ser honestos: mirar en el salón de otros y ver cómo viven es muy interesante. Y en Holanda ni siquiera tienes que molestarte en cotillear por la mirilla para hacerlo. No, las cortinas suelen estar totalmente abiertas, así que sólo hay que echar un vistazo de refilón al pasar.

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Para ser honestos: mirar en el salón de otros y ver cómo viven es muy interesante. Y en Holanda ni siquiera tienes que molestarte en cotillear por la mirilla para hacerlo. No, las cortinas suelen estar totalmente abiertas, así que sólo hay que echar un vistazo de refilón al pasar.

No soy la única que mira por las ventanas de otra gente. Yo también soy un libro abierto para mis vecinos de enfrente. Gracias a nuestra enorme ventana, lo saben todo sobre mí. Saben que siempre limpio los domingos, que estoy demasiado tiempo al ordenador por las tardes, y cuándo viene mi suegra a verme.

Ni ventanas ni persianas. Se supone que esta costumbre holandesa viene de los tiempos del calvinismo. Los ciudadanos honestos no tienen nada que ocultar, y con las cortinas abiertas todo el mundo está seguro de que los demás también son honestos.

Ventanas grandes, y sin cortinas

¿Pero por qué las ventanas en Holanda son tan grandes que puedes enterarte de todos los detalles de la vida de los demás? Nos lo explica la arquitecta Simone Gorosics: “Por un lado, muchas de esas ventanas son lo que se conoce como verhuisramen, es decir, ventanas que se pueden quitar. Si tienes que mudarte puedes quitar las ventanas totalmente y sacar por ahí los muebles. Ésa es la razón por la que también suele haber un gancho para un montacargas en el tejado del edificio. Las escaleras de las casas holandesas suelen ser estrechas y empinadas, así que muchos muebles no pueden subirse por ellas”.

“Otra razón es la estructura y el coste. El cristal de las ventanas es mucho más barato que el ladrillo, sobre todo con el cristal sencillo que se utilizaba antes. Hoy en día es distinto. Las ventanas son cada vez más caras, con el aislamiento y el doble cristal, así que ya casi no se ven ventanas tan grandes en los edificios nuevos”.

El cielo es el límite...

Así que hemos tenido mucha suerte con nuestra casa de 1912: las ventanas son grandes, igual que el salón. Pero el resto de una casa holandesa suele ser enano. Los cuartos de baño son tan pequeños que cuando te sientas en el servicio das con las rodillas en la puerta. Y las cocinas son tan minúsculas que mejor te olvidas de cocinar a lo grande y optas por platos congelados. No suele haber ático ni sótano, y hay que poner la lavadora, el tendal y las cajas de agua mineral repartidos por las habitaciones. Tampoco hay suficiente espacio para las escaleras, que son tan estrechas que sólo te permiten posar medio pie, y tan empinadas que casi son verticales.

Pero este tipo de construcción te obliga a ser creativo. Construyes hacia arriba. Las camas literas son muy populares, y la secadora no se pone al lado de la lavadora, sino encima. Mi artefacto favorito es una polea en la zona de la entrada para levantar la bici hasta el techo y que deje paso para pasar por debajo. Y si ya no tienes más sitio, siempre puedes construir otro piso. Encima del tejado plano.

... o el agua

Otra opción para solucionar la constante falta de espacio en Holanda (que es el país más densamente poblado de Europa) es vivir en el agua, en una casa-barco. Hay 2.500 casas-barco sólo en Ámsterdam, pero también se encuentran en Leiden, La Haya, Rotterdam y otras ciudades holandesas. En total hay unos 10.000 atraques legales para casas-barco en Holanda, y están extremadamente solicitados. Vivir en el agua, a pesar de la humedad y los animalillos grises del vecindario, es una sensación muy especial, casi como estar de vacaciones todo el año. ¿Y a quién no le gusta eso?

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