Los molinos de viento holandeses

Los holandeses son enormemente innovadores cuando el objetivo es impedir que el agua penetre en sus tierras. Han construido diques, fortificaciones y, por último, sin por ello restarles un ápice de importancia, molinos de viento y agua para crear nuevas tierras. El molino más antiguo es un molino de agua que data del siglo VIII. Se utilizaron técnicas de bombeo para desecar cientos de lagos y marismas y para impedir que las tierras quedaran inundadas. En la actualidad, los molinos de viento son característicos del paisaje holandés y son un símbolo de la lucha que el país mantiene con el agua.  

Los molinos de viento más famosos de Holanda 

Kinderdijk es el grupo más famoso de molinos de pólder y forma parte de la Lista del Patrimonio Mundial. Este lugar reconocido por la UNESCO, con sus diecinueve molinos, te permite hacerte una idea de cómo se evitaban las inundaciones. Además de acoger esta forma creativa de gestión del agua, Kinderdijk es una zona preciosa y única. 

Los molinos Schiedam son los cinco molinos de viento más grandes del mundo. Estos gigantescos molinos de viento, algunos de ellos de más de 40 metros de alto, desempeñaron un papel crucial en la producción de la jenever (ginebra holandesa). Estos molinos de torre no se utilizaron para ganar terreno al agua, sino para moler cereal.  

Por último, aunque no por ello menos importante, deberías visitar Zaanse Schans. Hace unos 250 años, más de 600 molinos formaban aquí el primer centro industrial del mundo. Realizaban una amplia variedad de tareas industriales, como producir estantes, pintura, mostaza, aceite y papel. En la actualidad, es un museo y una zona dedicada a la conservación al aire libre que atrae a miles de visitantes cada año. 

Los molinos de Holanda 

Dado que en Holanda hay más de mil molinos de viento repartidos por todo el territorio, es muy probable que te topes con alguno. No obstante, te recomendamos que realices una visita a Kinderdijk, Zaanse Schans y los molinos de Schiedam.