Manhattan en el Maas

Jeroen Apers, martes 15 de octubre de 2013

Comparada con las de otros países, la silueta de las ciudades holandesas no es muy impresionante. Pero considerando la poca consistencia del suelo holandés, los altos edificios de Rotterdam son bastante espectaculares. Por Jeroen Apers

El último proyecto de rascacielos de la ciudad se llama De Rotterdam. No sólo toma su nombre de la propia ciudad: también esconde toda una urbe en su interior. En este edificio de 149 metros de altura hay viviendas, oficinas, bares y restaurantes, tiendas y un cine. Rem Koolhaas, de la agencia OMA, lo diseñó como una fusión de tres torres. Curiosamente, la construcción de este diseño ha sido posible gracias a la crisis económica. Durante 10 años su edificación era demasiado cara, hasta que hace un par de años el precio del acero bajo bruscamente. Se inaugurará el año que viene gracias a la actitud decidida de los habitantes de Rotterdam.

Igual que De Rotterdam, todos los rascacielos del Wilhelminapier, un antiguo muelle en el barrio de Kop van Zuid, han sido diseñados por arquitectos de fama mundial. Por ejemplo, las torres del británico Norman Foster, el portugués Alvaro Siza, el italiano Renzo Piano y la holandesa Francine Houben de la agencia Mecanoo. También está allí cerca la torre Maastoren, el edificio más alto de Holanda con 165 metros.

El puente Erasmus une el Wilhelminapier y el nuevo barrio residencial Kop van Zuid con el centro de la ciudad. Este puente atirantado de 139 metros de altura fue diseñado en los años 90 por el entonces desconocido Ben van Berkel, e inmediatamente se convirtió en un símbolo de la ciudad. Su distintivo pilón asimétrico le ha valido el apodo de “El cisne”.

También al otro lado del Maas, en el centro de la ciudad, están intentando tocar el cielo. Han transformado la destartalada zona portuaria de Wijnhaven en un moderno distrito urbano con dos hipermodernos rascacielos. Uno de ellos es la torre Red Apple, un edificio residencial de 120 metros de altura de vivo color rojo. El nombre remite al apodo de Nueva York, y a su entorno e historia: allí cerca estuvo el mercado de manzanas de la ciudad desde 1889.

Así que ya ves: a pesar de la crisis, Rotterdam sigue siendo la ciudad por excelencia para los amantes de la arquitectura contemporánea “de altura”. Y si quieres ver Rotterdam desde lo alto, sube al Euromast: un edificio emblemático con más de 50 años de antigüedad.

Euromast, Parklaan 20, Rotterdam.