Vida nocturna cultural

Baila con Rembrandt en el Rijksmuseum, piérdete en la magia de los festivales en una noche de verano, o sal de marcha sin ni siquiera tener que dejar tu hotel. Son algunos ejemplos de todo lo que ofrece la vida nocturna en Holanda. ¿Te apuntas?

  • Lo último de lo último: los bares de hotel
    Marloes Tervoort, viernes 13 de junio de 2014

    Cuando voy de tiendas me gusta entrar en un hotel, para sentirme como una turista en mi propia ciudad. Empaparme de la sensación de ser una viajera en un lugar extraño me libera de la rutina diaria. Y parece que no soy la única, considerando la creciente popularidad de los bares de hotel. Afortunadamente, ya no son coto exclusivo de los clientes.

    Leer más
  • ¡Que suene la música!
    Marloes Tervoort, viernes 9 de mayo de 2014

    Me encanta salir. A cenar, tomarme una copa en un bar, ver exposiciones, ir al teatro. También me gustan los conciertos, pero como buena holandesa prefiero los escenarios más “íntimos”, como el Paradiso (nuestro templo del pop), o el Bitterzoet, donde casi puedes tocar a los artistas.

    El Ziggo Dome, por el contrario, es un coloso de cemento para 17.000 personas, en una zona de la ciudad que difícilmente podría calificarse de “íntima”. Cuando mi amiga L me preguntó si quería acompañarla a uno de los primeros conciertos internacionales en el “Dome”, no me sentí muy entusiasmada. Vale, me encanta Pearl Jam. Nostalgia de juventud. Me recuerdan a mis novios melenudos y mis primeras noches de juerga. ¿Pero revivir mi adolescencia entre miles de extraños? No estaba yo muy segura… L. fue sin mí. Y luego me lo contó, totalmente entusiasmada. ¡Había sido extraordinario, la acústica, el espacio! Y Eddie Vedder... Sí, me perdí un concierto único. Y los titulares de los periódicos me hicieron sentir aún peor.

    Unas semanas después me encontré con un conocido. Me contó que ahora estaba trabajando en... Ziggo Dome. Es fabuloso, me dijo. Y todas las estrellas parecen estar de acuerdo. Después de agotar las entradas para su primer concierto, Madonna contrató otro que también vendió todo. Según mis colegas del periodismo, George Michael tuvo una actuación “mágica”, y “por fin” había encontrado un escenario que valiera la pena en Ámsterdam.

    Mi amigo me preguntó si sabía que hay 120.000 diodos de luz en el exterior de la elegante Caja Negra, como se conoce el edificio. Y que después de Madonna y George Michael han contratado también a Radiohead, Lady Gaga y Sting. Y que si creía que había demasiado jaleo, siempre podía relajarme en el Club Ziggo, o cenar antes en el restaurante BEAT.

    He comprado entradas para el concierto de P!nk en el Ziggo Dome. Sólo tenía que hacerme a la idea, ¿vale?

    Ziggo Dome, De Passage 100, Ámsterdam

  • Renacimiento teatral
    Marloes Tervoort, viernes 15 de noviembre de 2013

    Teatros. Una vez trabajé como crítico teatral, y pasé mucho tiempo en los teatros de Ámsterdam. Aunque me gustaba su arquitectura, resultaban un tanto rancios, con vestíbulos deprimentes, guardarropas sombríos, café malo, todas esas cosas.

    ¡Qué diferentes son ahora! En 2008 se renovó totalmente el Stadsschouwburg, con una sala nueva, una nueva entrada por la Leidseplein y un bar y restaurante exquisitos. Una novedad realmente útil para nuestros visitantes extranjeros son los subtítulos en inglés de muchos espectáculos (indicado con una bandera del Reino Unido en su Sitio web).

    Justo al lado el teatro DeLaMar, una creación del productor teatral holandés Joop van den Ende, resurgió de sus cenizas en 2010 después de 4 años de restauración. Aunque ha sido totalmente rediseñado, el edificio mantiene algo de su estilo original. Tiene un Grand Café aparte, con un menú muy recomendado por el exigente crítico gastronómico Johannes van Dam.

    Carré, la ‘Gran Dama’ de los teatros de Ámsterdam, se renovó a principios de los noventa. Este teatro fue fundado por el director de circo Oscar Carré, y acoge todos los años al espectacular Circo Mundial de Navidad. Además de este circo tradicional, Carré ofrece también una mezcla de espectáculos nacionales e internacionales. Una vez entrevisté a Bello Nock, el payaso del Circo de Navidad de ese año. Me dijo que estaba haciendo 12 representaciones en 4 días, y que como él era hiperactivo, realmente se estaba divirtiendo… Los números circenses son ciertamente espectaculares, y no tienen nada que envidiar al Cirque du Soléil.

    En los últimos años los bares de los hoteles son cada vez más populares, y mi predicción es que lo mismo va a suceder con los bares y restaurantes de los teatros. Así que este año voy a dejar estar el Circo Mundial de Navidad, y me voy a quedar en los vestíbulos y los bares de los teatros para empaparme de su ambiente. Y a probar el café, claro. ¡Estoy segura de que ha mejorado mucho

  • Voyeurismo culturalmente correcto
    Marloes Tervoort, domingo 20 de octubre de 2013

    Los ciudadanos de la capital están orgullosos de “su” IDFA, fundado en 1988 en un intento de ‘impulsar la cultura del documental a nivel nacional e internacional’. Hay que comprar las entradas con mucha antelación pero, por suerte, tengo un amigo que todos los años me envía una lista de lo más interesante, así que lo único que tengo que hacer es apuntarme. Después mi amigo me saca las entradas para esas joyas del programa.

    Holanda es el país de los documentales. Autores como Michiel van Erp ofrecen una visión impactante y casi voyeurista de la cultura holandesa. Van Erp se ha hecho un nombre con documentales sobre nuestra cultura nacional, como Pretpark Nederland (Parque de atracciones Holanda) y Welkom in Nederland (Bienvenidos a Holanda). Muchos cineastas holandeses, como Johan van der Keuken, John Appel y Renzo Martens se hicieron famosos gracias al IDFA. También hay mucho que ver para los que no hablan holandés, porque una gran parte del IDFA está reservada para los documentales internacionales.

    Por suerte, Ámsterdam tiene también muchas salas de cine de autor donde ponen documentales el resto del año. Mis favoritos son Rialto, Kriterion, Studio K y Cinecenter, con un ambiente un tanto alternativo y berlinés.

    Desde 2012, el IDFA se celebra en un lugar fantástico: el Instituto Cinematográfico EYE. Este interesante museo del cine y el teatro es un lugar de obligada visita para los entusiastas del cine durante todo el año. Y si ya has visto suficientes películas y quieres huir de la oscuridad, reserva una mesa en su restaurante, con una comida magnífica y una vista extraordinaria de la ciudad. Es el sitio más adecuado para reflexionar sobre todo lo que has visto mientras disfrutas de la puesta de sol y de una buena copa de vino.

  • La Noche de los Museos
    Marloes Tervoort, martes 3 de septiembre de 2013

    Todavía recuerdo esa primera Noche de los Museos de Ámsterdam. Mis amigos y yo compramos entradas mucho antes, y teníamos muchas ganas de pasar la noche bailando en los museos. Para nosotros estaba bien claro: era un evento que no nos podíamos perder. Todavía puedo verme bailando al son del DJ Per en el Tropenmuseum. Y antes habíamos estado en el Museo Municipal, el Rijksmuseum y el Museo Histórico Judío para no perdernos nada. Al fin y al cabo, toda esta diversión en una sola noche requiere la planificación debida. Y una buena bici.

    La Noche de los Museos se organizó por primera vez en 2000, cuando un grupo de estudiantes de Cultura introdujeron este concepto en Ámsterdam. La idea se originó en Berlín, donde su ‘Die Lange Nacht der Museen’ llevaba siendo un éxito desde hacía años. En colaboración con varios museos, los ambiciosos estudiantes organizaron su propia Noche de los Museos un año después, con la única diferencia de que iba dirigida exclusivamente a un público joven.

    La Noche de los Museos es un evento que figura todos los años en mi agenda. No sólo porque es la ocasión perfecta para ligar (ejem…), sino también para mantener interesantes discusiones con un público muy concreto: urbanitas interesados en la cultura. Y no fui la única convencida. En su primera noche el evento atrajo a más de 15.000 visitantes, un número que casi se ha duplicado desde entonces.

    Aunque esta atracción está dirigida sobre todo a los habitantes de la ciudad, no hay por qué sentirse desplazado si eres un turista: un 10% de la preventa se adquiere en el extranjero. Y a sólo 18 euros por entrada, es muy posible que haya más turistas que compren una en los días previos al evento, ya que el precio incluye el transporte público dentro de la ciudad (muy útil si no tienes bici). Si no quieres perderte nada, descárgate la aplicación “Noche de los Museos”, que te ayudará a planificar tu ruta perfecta. Te indica incluso cuánta gente hay en algunos museos a una hora determinada. ¡Perfecto para aumentar tus posibilidades de ligar con éxito!

  • ¡Ya está aquí De Parade!
    Marloes Tervoort, jueves 6 de junio de 2013

    El festival de teatro itinerante De Parade es famoso en Holanda. Desde junio hasta agosto actúan sucesivamente en La Haya, Utrecht, Rotterdam y Ámsterdam. E incluso si los veranos holandeses no son precisamente calurosos, De Parade los convierte en una fiesta tropical. Yo creo que es por el ambiente tan nostálgico, con sus pequeñas carpas que funcionan como escenarios, las casetas que hacen de restaurantes, y el tiovivo justo en el centro. De Parade rezuma una alegría que atrae al público como un imán. Un público formado en su mayoría por treintañeros a la última.

    Es un poco como enamorarse. Cuando De Parade llega a la ciudad, comienzo a sentirme intranquila y tengo que ir. Todo empezó hace 15 años, cuando de repente empecé a oír comentarios sobre un festival encantador con un ambiente hippy, de feria de atracciones. Ese verano recibí De Parade con los brazos abiertos. ¡Qué ambiente más maravilloso, cuánta alegría, qué gente más maja! Llegué varias veces tarde a trabajar y anduve un poco resacosa durante esas semanas. Después estuve allí todos los veranos, y pude comprobar cómo el festival tenía cada vez más éxito y atraía a más y más gente. Todos querían vivir esa experiencia, y cada vez era más difícil conseguir entradas. El público también fue cambiando, y en un momento dado incluso empezó a resultar excesivo. Tenía tanto éxito que algún año hasta dejé de ir.

    Pero ahora, más de 20 años después de su creación, De Parade ha vuelto a sus orígenes. Con más de 260.000 visitantes, el festival sigue atrayendo a mucha más gente que en sus primeros años, pero no importa. El festival ha crecido con su público. Ahora hay muchas más atracciones, y después de unos cuanto años los provincianos se acabaron cansando de este escaparate de curiosidades. Ahora que tengo hijos, el festival me resulta doblemente atractivo. A mediodía voy con mis niños, que adoran montar en el tiovivo. Y por la tarde vuelvo con mis amigos para recordar los buenos tiempos y acumular nuevos recuerdos que rememorar dentro de unos años. Aunque no tengo muchas ganas de que llegue el momento en que me encuentre con mi hija en el bar. Ése será el día en que deje de ir.

  • Más que un simple concierto de jazz
    Marloes Tervoort, martes 4 de junio de 2013

    Tradicionalmente, La Haya era el escenario del más importante e internacional festival de jazz de Holanda. Cuando North Sea Jazz se mudó a Rotterdam en 2006, los aficionados al festival tardaron un tiempo en acostumbrarse. Aunque ambas ciudades están bastante cerca una de otra, su ambiente es muy diferente. Además, el festival estaba tan unido a la ciudad de La Haya, que hubo que recrear su tradición en Rotterdam.

    Pero ahora, siete años más tarde, parece que las bases del festival ya se han asentado. Sigue siendo muy popular entre los aficionados al jazz, y además ha conseguido atraer a un público más variado. Algo muy normal si tenemos en cuenta los grandes nombres que aparecen cada año en el programa: Alicia Keys, Seal, Lenny Kravitz, Erykah Badu, Van Morrison y Adele, por nombrar unos cuantos. Así que no es raro que las entradas se agoten enseguida.

    Yo he ido al festival varias veces y he visto a algunas de las estrellas mencionadas, gracias a un amigo que trabaja detrás del escenario. Y menos mal, porque las entradas no son precisamente baratas. Además del ticket de entrada, que es bastante caro (79 euros por 1 día, y 169 euros por una entrada combinada de 3 días), las bebidas y la comida tienen unos precios muy elevados. ¡Aunque en vez de patatas fritas y cerveza, te dan ostras y champán!

    Para mí, el punto culminante del festival del año pasado fue Prince (¡Prince!), con un espectáculo impresionante, en una sala llena hasta los topes, y con un público totalmente entregado y disfrutando de sus mayores éxitos. Después del concierto oí que algunas personas se quejaban de la mala calidad del sonido, pero en mi opinión, o habían tomado poco champán, o demasiadas ostras.

  • Diviértete en Westerpark
    Marloes Tervoort, lunes 27 de mayo de 2013

    La verdad es que está bastante lejos de donde yo vivo, pasado el Museo Naval y la Estación Central, al final de Haarlemmerstraat, pero el viaje merece la pena. A veces voy de picnic en el parque y otras me tomo un café y un bollo en la ‘Bakkerswinkel’ antes de ir a ver una película en el cine ‘Ketelhuis’.

    Cultuurpark Westerpark, conocido como ‘Westergasterrein’ (la fábrica de gas) por la gente de Ámsterdam, no siempre fue un centro cultural. Cuando yo estudiaba y salía de juerga, el Westergasterrein era un sitio donde se celebraban festivales, con fiestas fantásticas en el ‘Gashouder’ en las que terminabas cada vez más perdido a medida que avanzaba la noche. En un momento dado, y con unas cuantas copas encima, era difícil incluso encontrar la salida en aquella sala circular llena de gente, música y luces discotequeras.

    Después empecé a ir al bar/restaurante Pacific Parc. Empiezan la velada sirviendo una cena magnífica y luego retiran las mesas para dejar sitio a un DJ y su música. Es ideal si no quieres tener que buscar un sitio para bailar después de cenar, y perder a la mitad del grupo porque no les apetece andar por ahí y deciden irse a casa (algo muy normal en un grupo de 30 personas o más). Y también es un sitio ideal para treintañeros: Pacific Parc atrae a un público de todas las edades, estilos y procedencias.

    Por lo que a mí respecta, el mejor local nuevo del parque es el North Sea Jazz Club, con actuaciones en directo de jueves a sábado. Los viernes y los sábados también puedes cenar allí.
    Consulta la agenda para saber cuáles son los eventos programados, desde el mercadillo de los sábados hasta conciertos y festivales al aire libre, como la Semana de la Moda de Ámsterdam en julio o el festival de cine infantil Cinekid en octubre. Y si no quieres ir en bici, tienes una parada de tranvía cerca.

    Cultuurpark Westerpak, Polonceaukade 27, Ámsterdam

  • Fiesta de la libertad
    Marloes Tervoort, miércoles 24 de abril de 2013

    El Día de la Liberación Holanda celebra el final de la Segunda Guerra Mundial el 5 de mayo de 1945. Aunque algunos se preguntan si es necesario seguir conmemorando esta fecha, yo creo que nunca podremos recordar bastante la libertad de la que disfrutamos, para no darla nunca por sentada.

    Además de estas bellas reflexiones, el Día de la Liberación nos permite también divertirnos. Los Festivales de la Liberación (¡gratuitos!) que se celebran por todo el país tienen normalmente un programa bastante bueno. Y además suelen caer en uno de los primeros días de buen tiempo de la primavera, justo después del divertido Día de la Reina. Tengo muy buenos recuerdos de este día. Normalmente voy al festival de Haarlem; allí he visto a grandes estrellas holandesas como Junkie XL, Anouk y Kane. Y en 1993, a un Radiohead que justo empezaba su carrera musical.

    En los últimos años me he aficionado también a los Conciertos de la Liberación que se organizan por la tarde en Ámsterdam en el Amstel, a la altura del teatro Carré. En contraste con el ambiente relajado y la música pop de los festivales de la Liberación, estos conciertos tienen un carácter más oficial, tal vez porque asiste a ellos el rey Guillermo Alejandro. En un maravilloso escenario a orillas del Amstel se interpretan preciosas piezas clásicas. Durante el impresionante final se despide tradicionalmente a el rey con la pieza We’ll meet again (Nos veremos de nuevo).

    Muy apropiado para mí también, porque el año que viene volveré a estar ahí, seguro. Porque es una fecha MUY importante. Y muy divertida, naturalmente. We’ll meet again!

  • Para todas las edades
    Marloes Tervoort, miércoles 24 de abril de 2013

    Si uno se para a admirar el edificio neoclásico del Concertgebouw desde la Plaza de los Museos es difícil imaginarse que hasta 1881, cuando se aprobó la construcción del edificio, todo esto eran marismas fuera de la ciudad. Ahora, con el Museo Municipal al otro lado de la calle y el Rijksmuseum casi enfrente, este lugar se ha convertido en la zona cultural más destacada de la ciudad.

    He ido muchas veces al Concertgebouw. Allí he visto al cantante holandés Wouter Hamel, y muchas veces he estado en los conciertos matinales del domingo, medio dormida entre un público bastante canoso. Pero mis favoritos son los TRACKS, conciertos breves y potentes de 1 hora (el último jueves de cada mes, por la tarde), y con unos cócteles geniales después de la función en la sala acristalada del lateral del edificio. También me encanta el público que atraen: gente de treinta, cuarenta años, a los que les gusta la música pero no siempre tienen tiempo de ir a un concierto, porque tienen que trabajar, hacer deporte, descansar y criar a sus hijos.

    En 2013 este auditorio celebra su 125º aniversario, y en todos esos años ha alcanzado fama mundial, con grandes nombres en su escenario como Rachmaninov, Mahler, Strauss, María Callas y Cecilia Bartoli. Para celebrar este glorioso pasado cada mes de este año tendrá un tema diferente, con “Los felices 20” en abril y “Los años sesenta” en agosto, o “Cascanueces y Divas” en septiembre. El programa completo puede consultarse en su Sitio web (también en inglés).

    Y dentro de poco asistiré a un “concierto para párvulos”, lo que demuestra que el Concertgebouw es un auditorio para todas las edades. Voy a llevar a tres pequeñajas a un concierto de cuerda. ¡Una oportunidad perfecta para reducir la edad media de su público!

    Het Concertgebouw, Concertgebouwplein 10, Ámsterdam

  • ¡Viva la Reina!
    Marloes Tervoort, martes 23 de abril de 2013

    Una banderita roja, blanca y azul pintada en la mejilla. Una falda anaranjada. La calle llena de gente. Barriles de cerveza en cada esquina. El mercadillo donde la gente vende lo que le sobra. El aroma de la carne asada a la parrilla. La música en las calles. Oh, how I loooooove Koninginnedag!

    A veces pienso qué impresión les causará a los turistas esta versión “naranja” del Carnaval de Río. ¿Qué hace toda esta gente aquí? ¿Cómo es que los holandeses, tan tranquilos ellos, de repente se vuelven locos? ¿Y por qué van todos vestidos de anaranjado?

    Que no cunda el pánico. Esta locura naranja sólo dura un día al año (a menos que haya un campeonato de fútbol, claro). El 30 de abril los holandeses celebramos el cumpleaños de nuestra reina, porque sí que somos un poco nacionalistas. Además la reina Beatriz ni siquiera cumple años ese día, sino el 31 de enero, pero declaró el último día de abril fiesta nacional en honor de su madre, la reina Juliana. Una buena decisión, porque se está mejor en la calle con la cervecita a finales de abril que a finales de enero.

    El Día de la Reina se celebra en todo el país, pero montones de holandeses se desplazan a Ámsterdam para celebrarlo por todo lo alto. Y si antes yo me iba de fiesta por el barrio de Jordaan (con un mercadillo muy majo y unos cafés y un público muy divertidos), en los últimos años me estoy quedando en mi barrio, el Watergraafsmeer. Aquí todavía se respira el ambiente tradicional del Día de la Reina, el mismo que sigue habiendo en muchos pueblos holandeses: juegos, un mercadillo muy agradable, tiovivos, caras pintadas y marionetas para los niños.

    Pero todo eso sucede después de la fiesta que se celebra la noche anterior, durante la Noche de la Reina, con una gran cena común en las calles del barrio. También con la susodicha faldita naranja y la banderita pintada en la cara. Con carne asada a la parrilla y cerveza de barril. ¡Por Beatriz! ¡Viva la reina!

  • La catedral del arte
    Ulrike Grafberger, lunes 15 de abril de 2013

    El gran acontecimiento es inminente: el Rijksmuseum abrirá de nuevo sus puertas el 13 de abril de 2013. La Reina Beatriz será la encargada de la reinauguración en su último acto oficial. En vísperas de esta fecha, los medios de comunicación, no solo los holandeses, se están llenando de artículos sobre el Rijksmuseum, la cadena de supermercados Albert Hejin está vendiendo cartones de leche y yogures con imágenes de obras de arte del museo y la llegada de La ronda de noche, de Rembrandt, ha sido retransmitida incluso por la televisión alemana. ¿Por qué todo este despliegue mediático? ¿El Rijksmuseum no es solo uno más de tantos? La respuesta es un rotundo no.

    El Rijksmuseum es el museo más importante de Holanda. Tiene en exposición en torno a 8.000 obras de arte de ocho siglos en 800 salas. Por tanto, el Rijksmuseum ofrece una perspectiva general de la historia holandesa desde la Edad Media hasta el siglo XX. Además, es todo un reflejo de la identidad holandesa. Por ello, el Rijksmuseum no es solo una experiencia artística, sino que es un viaje en el tiempo. He tenido la oportunidad de visitar el nuevo Rijksmuseum junto con 140 periodistas de todo el mundo. ¿Y qué puedo decir? Me impresionó sobremanera.

    Simplemente imponente

    El Rijksmuseum es inspirador, no solo por sus obras de arte únicas, sino también por el edificio que lo aloja: se han tardado diez años en reformarlo. ¿Qué se ha hecho durante estos diez años? Para comprenderlo, es necesario ahondar un poco en la historia de la construcción.

    El arquitecto holandés Pierre Cuypers (1827 - 1921) entregó el edificio monumental del museo a la cuidad de Ámsterdam en 1885. Sin embargo, no quedaron muy satisfechos con el resultado. Para los protestantes holandeses, el edificio resultaba demasiado pomposo, demasiado católico y demasiado innovador. A los liberales, este edificio neogótico les pareció anacrónico. En consecuencia, los coloridos muros fueron encalados y la decoración pictórica, a cargo del pintor austríaco Georg Sturm, fue retirada. Se introdujo cierta sobriedad. En este tiempo, sin embargo, el edificio ha sido reconstruido de nuevo utilizando fotos y dibujos antiguos, tal y como fue definido por Cuypers. Las decoraciones pictóricas se han integrado de nuevo meticulosamente en las bóvedas y se han destapado los antiguos frescos. También se ha dado un lavado de cara al maravilloso suelo de mosaico y terrazo. El vestíbulo de la entrada resulta especialmente impresionante; su restauración ha llevado dos años enteros.

    Los dos patios interiores también se han reformado, llevándolos de nuevo a su estado original: se han retirado los suelos que se fueron añadiendo con los años para dejar un mayor espacio de exposición. Hoy, el Rijksmuseum da la bienvenida a sus visitantes en dos amplios atrios inundados de luz, desde los cuales se puede acceder a las salas de exposición individuales. Eso sí, las sorpresas no terminan aquí. Los muros gris oscuro y el diseño único de la iluminación, concebido por Phillips específicamente para este museo, tienen un gran efecto sobre las obras de arte expuestas al resaltarlas. El cristal antirreflectante sin bordes de las vitrinas de exposición de los laterales nos hace sentir que las obras están al alcance de nuestra mano.

    La Galería de Honor

    Sin embargo, el plato fuerte del Rijksmuseum se encuentra en la segunda planta. «Abrimos las puertas, accedemos como si estuviésemos entrando en una iglesia, los pasillos nos van revelando obras de arte, pero la obra maestra está en el muro frontal, en el presbiterio: La ronda de noche.» Así lo ve el historiador del arte que me guió por el Rijksmuseum, haciendo un símil con una iglesia. Toda la atención de la sala se centraba, en efecto, en una sola obra de arte: La ronda de noche. La pintura, de 3,60x4,30, es sin duda la principal obra del Rijksmuseum. Retrata a oficiales y guardias de la milicia de Ámsterdam. Otras obras muy conocidas de la Edad de Oro holandesa están colgadas en esta Galería de Honor: La lechera, conocida en ocasiones como La criada de la cocina, de Johannes Vermeer, La novia judía, de Rembrandt (Van Gogh era un gran admirador de este cuadro), el El alegre bebedor, de Frans Hals, y El cisne amenazado, de Jan Asselijn.

    Lo más destacado de la Galería de Honor son las obras de arte de la Edad de Oro, mientras que las demás salas, como la Sala de Recepción Haarlem y la Sala de los Canales de Ámsterdam, combinan de forma similar las diferentes formas artísticas: mobiliario, pinturas, porcelana, vajillas de plata de determinada época: todo mezclado en cada sala, un método de exposición totalmente innovador. «No solo está entrando a una sala, está entrando en un siglo», explica Jean-Michel Wilmotte, el arquitecto responsable de la exposición.

    Típicamente holandés

    Por todo ello, el Rijksmuseum no es solo un museo de arte holandés, sino un museo sobre la historia y el estilo de vida holandeses. El Rijksmuseum es el museo más importante de Holanda. «Que todos los niños en edad escolar hayan visto La ronda de noche»: este es el deseo de Wim Pijbes, el director del museo. La entrada al Rijksmuseum es gratis para niños y para menores de 18 años.

    Hay otro aspecto muy diferente y funcional que demuestra lo típicamente holandés que es el museo: el Rijksmuseum seguramente sea el único museo del mundo atravesado por carriles bici normales. La calle del museo, Museumstraat, avanza hacia el edificio y lo atraviesa, conectando el Museumplein con el centro de la ciudad. En Holanda, el país de los ciclistas, nunca han perdido su derecho de paso, ni siquiera a través de la reconstrucción del museo.

    Rijksmuseum Amsterdam, Museumstraat 1, Ámsterdam
    Horarios: TODOS LOS DÍAS, de 09:00 a 17:00
    Precio de la entrada: adultos a partir de 19 años, 15 euros
    Las entradas también se pueden adquirir por internet

  • Ven al Festival Internacional de Cine de Rotterdam
    Heather Tucker, martes 5 de marzo de 2013
    Este año la 42ª edición del Festival Internacional de Cine de Rotterdam (IFFR) se celebró del 23 de enero al 3 de febrero de 2013. Yo empecé a asistir al festival en 2010, después de ver un cartel por la calle y no tener ni idea de qué iba la cosa. Todos los años me sorprendo de lo bien que me lo he pasado, y todos los años intento ver más películas que en la edición anterior (¡fácil cuando has empezado viendo sólo una!). Y este año no ha sido una excepción.

    ¿Y por qué ir a un festival de cine, a fin de cuentas? Yo he tenido suerte. Este año sólo un par de películas me han hecho desear que acabaran pronto. Y he aplaudido a rabiar a otro buen puñado de ellas. Una incluso me hizo saltar en el asiento (dos veces), aunque disimulé ajustándome el abrigo como si tuviera frío. Pero para mí la mayor sorpresa fue un documental alemán.

    Cuando me senté a ver una película sobre el Alzheimer supuse que iba a pasar los 88 minutos siguientes agradeciendo que ni yo ni nadie de mi familia sufriéramos esa enfermedad. Pero no fue eso lo que pasó. Vergiss mein nicht (No me olvides), es un documental personal realizado por David Sieveking en el que sigue el avance diario del Alzheimer en su madre, y al mismo tiempo nos ofrece imágenes de su pasado y sus muchos papeles como madre, esposa, exfeminista y activista. Y en vez de dedicarme a llorar, vi cómo una familia asume y acepta a la nueva Gretel que les ha dejado el Alzheimer, en cierto modo igual que hay que caer totalmente en el caos antes de empezar a organizar correctamente algo.

    Yo creo que por eso hay que ir a un festival de cine, para encontrar estas pequeñas joyas que de otra forma no verías nunca. Para ver y oír esas historias que, si no, se quedarían sin contar. Y además, porque es una experiencia divertida y llena de ambiente.

    Si estás pensando en acudir al próximo Festival Internacional de Cine de Rotterdam, consulta la información siguiente (preguntas frecuentes y consejos), puede serte muy útil para tus planes.

    Pregunta: No hablo holandés ni ningún otro idioma extranjero. ¿Cómo voy a entender las películas?

    Respuesta: Las películas exhibidas en el Festival son todas en inglés, o subtituladas en inglés, excepto las que están marcadas “d.s.” (subtitulada en holandés), “f.s.” (subtitulada en francés) o “n.d.” (sin diálogo). Si tienes alguna duda, pregunta en el mostrador de información o comprueba la lista de películas en el Sitio web.

    Pregunta: ¿Dónde puedo ver las películas?

    Respuesta: Este año hubo 15 lugares distintos para los eventos y las proyecciones. Pero casi todo se hace en las salas de De Doelen, Pathé Schouwburgplein, Rotterdamse Schouwburg, Cinerama, Oude Luxor y LantarenVenster. Hay mapas en los mismos locales, y también online.

    Pregunta: ¿Cómo puedo planificar lo que quiero ver?

    Respuesta: El festival de cine es muy popular y algunas de las películas agotan las entradas rápidamente, así que es mejor estar preparado. Lo primero que tienes que hacer es crear una cuenta en el Sitio web del Festival Internacional de Cine de Rotterdam, para tenerla lista cuando llegue el momento de comprar las entradas. Después, estate atento al programa.

    El programa completo del festival se publica en un suplemento del periódico holandés Volkskrant, aproximadamente una semana antes de su inicio. Poco después empieza la venta de entradas online, y los abonados a Tiger Friends y Unlimited Pass tienen acceso un día antes. Así que en cuanto se publique el programa tienes que empezar a decidir qué quieres ver, y cuándo. No olvides anotar la fecha de venta de las entradas para no perderte las películas que hayas elegido.

    Pregunta: ¿Cuánto cuesta una entrada?

    Respuesta: En 2013, la entrada costaba entre 8 y 11 Euros, dependiendo de la duración de la película. Hay muchas tarjetas de descuento (como la Tiger Discount Card) y también varios paquetes (por ejemplo, UPC Cinema Day) que puedes aprovechar.

    Consejos adicionales:

    • Las películas cortas suelen estar combinadas en recopilaciones, así que tenlo en cuenta cuando hagas tus reservas o selecciones. En el Sitio web podrás comprobar si ése es el caso de la película que quieres ver.
    • En algunas películas el director u otros representantes estarán en la sala para responder a las preguntas de los asistentes una vez finalizada la proyección.
    • Antes de reservar tus entradas comprueba siempre cuánto dura cada película, cuándo es la siguiente y cuándo empieza. Si tienes que ir desde el cine Pathé al LantarenVenster con sólo 5 minutos de margen entre películas, tendrás problemas.
    • Las entradas no son numeradas.
    • Normalmente, las puertas de la sala se abren unos 15 minutos antes de empezar la proyección.
    • Las entradas que queden una hora antes de empezar la película se venden con un 50% de descuento en la Last Minute Ticket Shop.
  • Un relojero en las estrellas
    Marloes Tervoort, miércoles 13 de febrero de 2013

    Imaginemos que quieres comprar un reloj nuevo. Obviamente, puedes decidirte por un reloj trendy de un diseñador de moda, pero si realmente quieres destacar, elige una obra de arte en miniatura del relojero Christiaan van der Klaauw (1944). Este frisio, que empezó fabricando relojes en su taller de Joure en 1974, ha estado fascinado por el sistema solar toda su vida. Tanto, que en 1992 se especializó en la creación de relojes con complicaciones astronómicas. Si es preciso, incluye todo un planetario en un reloj de pulsera. “Las distancias entre los planetas son enormes, y sin embargo todos orbitan entre sí con precisión mágica. Yo quería capturar este maravilloso mecanismo en una esfera”, explica.

    Sus Relojes Astronómicos han ganado varios premios, y la versión mejorada de su reloj Real Moon 1980 fue elegida recientemente “Reloj Europeo del Año 2012” en Londres. A las 6 de la mañana este diseño clásico muestra la fase actual de la luna. Está totalmente hecho a mano, así que su producción es muy reducida y su precio más bien alto, unos €26.000 de media. Las creaciones de Van der Klaauw son técnicamente avanzadas e infinitamente bellas, con materiales exclusivos como oro rosa y blanco, y platino. En 1990 fue admitido en la prestigiosa ‘Académie Horlogère des Créateurs Indépendants’ (AHCI), una institución formada exclusivamente por los mejores relojeros del mundo.
    El astrónomo aficionado Eise Eisinga ha sido una importante fuente de inspiración para Van der Klaauw. En 1774 este prodigioso joven empezó a construir un complejo modelo de nuestro sistema solar en su sala de estar. Lo terminó siete años después, y gente de todo el mundo acudía para ver cómo orbitaban los planetas entre sí. De esta forma, Eisinga acabó con el temor popular de que los planetas se estrellaran contra la Luna y destruyeran la Tierra. Su planetario, que todavía funciona, es el más famoso y antiguo del mundo, y merece la pena visitarlo.

    Los frisios llevan claramente la astronomía en la sangre. ¿O quizás su éxito es el resultado de una posición favorable de las estrellas? “No, en absoluto”, afirma el práctico Van der Klaauw, “Yo no creo en la astrología. Me importan más las cosas concretas. Al fin y al cabo, el tiempo pasa”.

    Toomler, Breitnerlaan 2, Amsterdam
    Boom Chicago, Leidseplein 12, Amsterdam
    Comedy Café Amsterdam, Max Euweplein 43-45, Amsterdam

  • Viva España en Holanda
    Racheda Kooijman, lunes 7 de enero de 2013

    ¿Será que cada holandés lleva un apasionado español dentro de sí? ¿Son los tranquilos y serenos holandeses en realidad todo fuego y pasión en su interior? Eso explicaría por qué España es uno de sus destinos vacacionales favoritos, y por qué el flamenco es tan popular en Holanda. Todas las grandes ciudades cuentan con escuelas de flamenco, y las entradas se agotan rápidamente cada vez que aparecen artistas españoles en los escenarios holandeses. Así que la creación de la primera Bienal en 2006 era sólo cuestión de tiempo. Desde entonces, cada dos años acuden aquí los mejores artistas españoles del flamenco para mostrar las últimas novedades. Y, como resultado de la mezcla con otros géneros y culturas musicales, los organizadores se refieren a él como “flamenco de muchas notas diferentes”.

    No esperes vestidos de faralaes, abanicos, olés ni otros clichés en la Bienal. El flamenco se presenta aquí como el arte que es. Los ritmos, profundas emociones e intensas canciones están acompañados de bailes que exudan control físico, fuerza y belleza.

    Cada festival presenta grandes nombres y grandes promesas, y este año no iba a ser menos. Belén Maya y Mayte Martín, Isabel Bayón, Diego Carrasco: todos ellos, artistas con una probada trayectoria que han innovado el sector. Y si una visita a la Bienal es tu primera introducción al flamenco, no te pierdas la voz de Carmen Linares, el virtuosismo de Diego Del Morao a la guitarra, o el fenomenal baile de Israel Galván.