La catedral del arte

Ulrike Grafberger, maandag 15 april 2013

El gran acontecimiento es inminente: el Rijksmuseum abrirá de nuevo sus puertas el 13 de abril de 2013. La Reina Beatriz será la encargada de la reinauguración en su último acto oficial. En vísperas de esta fecha, los medios de comunicación, no solo los holandeses, se están llenando de artículos sobre el Rijksmuseum, la cadena de supermercados Albert Hejin está vendiendo cartones de leche y yogures con imágenes de obras de arte del museo y la llegada de La ronda de noche, de Rembrandt, ha sido retransmitida incluso por la televisión alemana. ¿Por qué todo este despliegue mediático? ¿El Rijksmuseum no es solo uno más de tantos? La respuesta es un rotundo no.

El Rijksmuseum es el museo más importante de Holanda. Tiene en exposición en torno a 8.000 obras de arte de ocho siglos en 800 salas. Por tanto, el Rijksmuseum ofrece una perspectiva general de la historia holandesa desde la Edad Media hasta el siglo XX. Además, es todo un reflejo de la identidad holandesa. Por ello, el Rijksmuseum no es solo una experiencia artística, sino que es un viaje en el tiempo. He tenido la oportunidad de visitar el nuevo Rijksmuseum junto con 140 periodistas de todo el mundo. ¿Y qué puedo decir? Me impresionó sobremanera.

Simplemente imponente

El Rijksmuseum es inspirador, no solo por sus obras de arte únicas, sino también por el edificio que lo aloja: se han tardado diez años en reformarlo. ¿Qué se ha hecho durante estos diez años? Para comprenderlo, es necesario ahondar un poco en la historia de la construcción.

El arquitecto holandés Pierre Cuypers (1827 - 1921) entregó el edificio monumental del museo a la cuidad de Ámsterdam en 1885. Sin embargo, no quedaron muy satisfechos con el resultado. Para los protestantes holandeses, el edificio resultaba demasiado pomposo, demasiado católico y demasiado innovador. A los liberales, este edificio neogótico les pareció anacrónico. En consecuencia, los coloridos muros fueron encalados y la decoración pictórica, a cargo del pintor austríaco Georg Sturm, fue retirada. Se introdujo cierta sobriedad. En este tiempo, sin embargo, el edificio ha sido reconstruido de nuevo utilizando fotos y dibujos antiguos, tal y como fue definido por Cuypers. Las decoraciones pictóricas se han integrado de nuevo meticulosamente en las bóvedas y se han destapado los antiguos frescos. También se ha dado un lavado de cara al maravilloso suelo de mosaico y terrazo. El vestíbulo de la entrada resulta especialmente impresionante; su restauración ha llevado dos años enteros.

Los dos patios interiores también se han reformado, llevándolos de nuevo a su estado original: se han retirado los suelos que se fueron añadiendo con los años para dejar un mayor espacio de exposición. Hoy, el Rijksmuseum da la bienvenida a sus visitantes en dos amplios atrios inundados de luz, desde los cuales se puede acceder a las salas de exposición individuales. Eso sí, las sorpresas no terminan aquí. Los muros gris oscuro y el diseño único de la iluminación, concebido por Phillips específicamente para este museo, tienen un gran efecto sobre las obras de arte expuestas al resaltarlas. El cristal antirreflectante sin bordes de las vitrinas de exposición de los laterales nos hace sentir que las obras están al alcance de nuestra mano.

La Galería de Honor

Sin embargo, el plato fuerte del Rijksmuseum se encuentra en la segunda planta. «Abrimos las puertas, accedemos como si estuviésemos entrando en una iglesia, los pasillos nos van revelando obras de arte, pero la obra maestra está en el muro frontal, en el presbiterio: La ronda de noche.» Así lo ve el historiador del arte que me guió por el Rijksmuseum, haciendo un símil con una iglesia. Toda la atención de la sala se centraba, en efecto, en una sola obra de arte: La ronda de noche. La pintura, de 3,60x4,30, es sin duda la principal obra del Rijksmuseum. Retrata a oficiales y guardias de la milicia de Ámsterdam. Otras obras muy conocidas de la Edad de Oro holandesa están colgadas en esta Galería de Honor: La lechera, conocida en ocasiones como La criada de la cocina, de Johannes Vermeer, La novia judía, de Rembrandt (Van Gogh era un gran admirador de este cuadro), el El alegre bebedor, de Frans Hals, y El cisne amenazado, de Jan Asselijn.

Lo más destacado de la Galería de Honor son las obras de arte de la Edad de Oro, mientras que las demás salas, como la Sala de Recepción Haarlem y la Sala de los Canales de Ámsterdam, combinan de forma similar las diferentes formas artísticas: mobiliario, pinturas, porcelana, vajillas de plata de determinada época: todo mezclado en cada sala, un método de exposición totalmente innovador. «No solo está entrando a una sala, está entrando en un siglo», explica Jean-Michel Wilmotte, el arquitecto responsable de la exposición.

Típicamente holandés

Por todo ello, el Rijksmuseum no es solo un museo de arte holandés, sino un museo sobre la historia y el estilo de vida holandeses. El Rijksmuseum es el museo más importante de Holanda. «Que todos los niños en edad escolar hayan visto La ronda de noche»: este es el deseo de Wim Pijbes, el director del museo. La entrada al Rijksmuseum es gratis para niños y para menores de 18 años.

Hay otro aspecto muy diferente y funcional que demuestra lo típicamente holandés que es el museo: el Rijksmuseum seguramente sea el único museo del mundo atravesado por carriles bici normales. La calle del museo, Museumstraat, avanza hacia el edificio y lo atraviesa, conectando el Museumplein con el centro de la ciudad. En Holanda, el país de los ciclistas, nunca han perdido su derecho de paso, ni siquiera a través de la reconstrucción del museo.

Rijksmuseum Amsterdam, Museumstraat 1, Ámsterdam
Horarios: TODOS LOS DÍAS, de 09:00 a 17:00
Precio de la entrada: adultos a partir de 19 años, 15 euros
Las entradas también se pueden adquirir por internet