Rotterdam o la eterna transformación arquitectónica

25 de septiembre de 2018

Rotterdam no deja de transformarse. Y es que la que en su día fue una ciudad gris e industrial, destruida por los bombardeos en la II Guerra Mundial, es ahora sinónimo de vanguardia. Rotterdam supo resurgir de sus cenizas y transformarse en una bulliciosa urbe, en la que destacan su arquitectura y sus múltiples opciones para disfrutar de la cultura y el ocio. 

La ciudad está repleta de sorprendentes edificios diseñados por afamados arquitectos. Desde el Markthal, el primer mercado cubierto de Holanda, hasta las Casas Cubo, diseñadas por Piet Blom en 1984, pasando por el histórico Hotel New York, un paseo por esta urbe no deja indiferente a los amantes de la arquitectura. Pero, sin duda, el protagonista de su skyline es el conocido puente de Erasmo, diseñado por Ben van Berkel en 1996. Justo detrás de éste se divisa uno de los edificios más vanguardistas de la ciudad: el edificio De Rotterdam diseñado por el arquitecto Rem Koolhaas.

Ahora hay una nueva excusa para cruzar el puente de Erasmo y descubrir otro rincón arquitectónico que rezuma historia: el nuevo hotel Room Mate Bruno. Ubicado en un antiguo almacén de especias del siglo XIX, este nuevo alojamiento conserva su estructura original, aunque su interior ha sido completamente transformado por la arquitecta Teresa Sapey. Todo en su decoración recuerda a esos viajes que emprendían intrépidos marineros a las Indias Orientales.

Y para los más foodies, en su planta baja el hotel comparte ubicación con el Foodhallen, un mercado gastronómico que reúne hasta 15 stands de comida tradicional y temática, y que, sin duda, se convierte en un viaje de los sentidos a las influencias de distintos países en la gastronomía holandesa.